Cinco desafíos clave para el próximo gobierno en materia de comercio internacional

Como base, conviene generar políticas anticíclicas, para que un fenómeno climático, por ejemplo, no lastime a la economía de manera letal; además, hay US$22.000 millones de nueva deuda de SIRA pendientes de pago, la brecha cambiaria, el exceso de regulaciones y problemas con el Mercosur, entre otras dificultades a resolver

Arranca una nueva etapa en la Argentina a partir del 10 de diciembre. Sin embargo, hay una “pesada herencia” que se presenta en un formato desafiante, tanto por el contexto internacional como por el local.

Las recomendables políticas anticíclicas, o contracíclicas, como las llama el Banco Mundial, son inexistentes en la Argentina, que depende de fábricas a cielo abierto para subsistir. Un esquema del Banco Mundial grafica una metodología que lleva a una cierta tranquilidad económica: en épocas de abundancia (como las del 2022, que fue récord de exportaciones), se reduce el gasto, se suben impuestos y se ahorra, mientras que en épocas de crisis económica (como la de este año con una sequía que impactó sobre la cosecha y le costó al país US$20.000 millones), se usa el dinero ahorrado, se bajan los impuestos y se controla la recesión.

Para Marcelo Elizondo, presidente de ICC Argentina (la cámara de comercio internacional), “hay puntos pendientes en cuestiones más estructurales, como regulaciones administrativas, la alta presión tributaria que afecta a la competitividad, el desorden macroeconómico e, incluso, ” la persistente violación de contratos que lleva adelante la Argentina y que muchas veces dificulta la capacidad de que el país sea elegible para los negocios internacionales”.

Para Daniel Funes de Rioja, titular de la UIA, el contexto internacional muestra que, desde el punto de vista energético, minero, de los alimentos, de la economía del conocimiento y otros sectores, como el turismo, tenemos grandes oportunidades para crecer. “Para esto necesitamos: reestablecer la credibilidad, la confianza y generar un entorno previsible para la inversión y el crecimiento”, sugiere.

Más allá, hay importantes desafíos por delante, entre ellos cinco, con sus ramificaciones, que deberían definirse en un plazo corto, o mediano, para lograr un camino virtuoso de producción y comercio internacional.

1- El contexto geopolítico, los Brics y China

El mundo salió más frágil de la pandemia, no solo por los traumas que causaron las muertes y el encierro, sino también por las guerras que causan un alto impacto a nivel general.

La invasión rusa a Ucrania, por un lado, y el ataque terrorista de Hamas a Israel, por el otro, pusieron en vilo al planeta. Pero además hay una manifiesta rivalidad entre China y Estados Unidos, que se disputan dos modelos de poder.

En este contexto, el nuevo gobierno recibe un compromiso tomado por el presidente Alberto Fernández para entrar al club de los Brics, conformado por Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica, con la incómoda incorporación de Irán, entre otros países, como nuevos socios.

El presidente electo, Javier Milei, deberá decidir si rechazar esta incorporación (pedida por Fernández) o continuar en este grupo, que implica reunirse pero no realizar acuerdos comerciales. Aquí entran las dificultades: Brasil, China e India son socios comerciales muy importantes para la Argentina. El trabajo de la diplomacia argentina será crucial para salir airosos de la situación.

Marcela Cristini, economista senior de FIEL, agrega que “el presidente electo dijo que iba a abrir la economía en tiempo y forma. Esto significa que, efectivamente, quiere aumentar las exportaciones y también las importaciones. Pensando en cómo está el planeta, va a encontrar algunas dificultades. Primero, porque las barreras han crecido bastante en el mundo, segundo porque los niveles de actividad a nivel global están bajando, en particular por el desacople entre Estados Unidos y China”, advierte.

“China está en un nivel de crecimiento más bajo y Estados Unidos ha decidido disminuir el riesgo de tener una dependencia de China en productos estratégicos, con lo cual el comercio entre ellos está cayendo. Con esto también caen los ingresos de China y su demanda de importaciones, que nosotros abastecemos con nuestros productos agropecuarios”, completa.

Además de ser un socio comercial clave para la Argentina, gran comprador de commodities y de carne, el gigante asiático es un claro ganador en la relación comercial bilateral. En los primeros 10 meses de 2023, el déficit comercial con este país fue de US$7828 millones.

Transparentar las relaciones con China también será un desafío. Por ejemplo, no se sabe cuál es la tasa de interés que tiene el acuerdo llamado Swap, por el cual la Argentina ya utilizó una enorme cantidad de yuanes, y tampoco se conocen los detalles de las operaciones de la base espacial que China tiene el sur del país, permitida por el gobierno kirchnerista.

2- Exportaciones, importaciones, Sira y Sirase

Antes de ir a las “malas palabras”, es decir, las SIRA y Sirase que tantos problemas traen a la hora de su implementación (y discrecionalidad, según fuentes del sector), hay que tener en cuenta que las dificultades globales se traducen en una baja de tarifas de los fletes marítimos de la mano de la desaceleración del comercio global. Hay rutas que tienen problemas para ser rentables y aquí la Argentina debe tener mucho cuidado. No hay que perder de vista que este país es lejos, casi a trasmano, por lo que, obviamente, hay que fortalecer la logística a nivel nacional para compensar la desventaja. Pero además, los desbarajustes creados por la dificultad para pagar los servicios no son gratuitos y podrían traer consecuencias si no hay un rápido reflejo para solucionar las demoras.

Fernando Furci, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), va a lo concreto: “queremos saber cómo será la resolución de la deuda comercial por las importaciones, que calculamos en US$22.000 millones, por encima de los US$20.000 millones que habitualmente tiene la Argentina a fin de año (generalmente entre empresas vinculadas y que se compensan entre ellas) . El total de deuda comercial, entonces, está en el orden de los US$42.000 millones, de los cuales, esos US$22.000 millones son SIRA pendientes de pago. Se debe definir cuál es el tratamiento que tendrá todo el stock de deuda acumulada, que es lo que estamos debiendo a todos nuestros proveedores del exterior”, indaga Furci. Desde la CIRA piden también definir el futuro de las regulaciones cambiarias. “Hay una maraña de normas que son imposibles de interpretar y son restrictivas para el desarrollo de cualquier actividad comercial“, agrega el presidente de la cámara.

Los empresarios quieren, en boca de Fauci, “un proceso de desburocratización brutal, por la infinita cantidad de trámites y diversos procesos que se imponen al comercio y que se enciman en un gran desorden. Hay que revisar los costos ocultos que todo esto trae aparejado”.

Desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Fernando Landa, al frente de la entidad, opina que es fundamental que el nuevo gobierno comience por el ordenamiento macro, logrando equilibrio fiscal y tenga como norte la mejora de la competitividad del país.

“Derivados de la restricción cambiaria, han nacido mecanismos discrecionales como CEF, SIRA, Sirase y las actuales sanciones múltiples frente al eventual incumplimiento de la liquidación mandatoria sobre el total de la venta de exportación. Estos mecanismos interactúan de tal forma que otorgan al contexto un sesgo antiexportador, y desincentivan la inversión”.

Entre los temas a tratar, incluye trabajar sobre las restricciones e impuestos; firmes acciones de facilitación de comercio, lo que requerirá inversión tecnológica; mejora de la logística, con inversión en infraestructura sustentable, entre otros.

3- El Mercosur y el acuerdo con la UE

El Mercosur, un mercado común de 295 millones de habitantes, cruje. Para el especialista en negocios internacionales, Marcelo Elizondo, la Argentina y el Mercosur están extremadamente aislados del mundo, con altos aranceles para las importaciones nominales. Además, la Argentina tiene elevadas retenciones no arancelarias que debe corregir.

“Las exportaciones de nuestros países pagan un alto arancel de ingreso en mercados externos porque no tenemos acuerdos de libre comercio. Hay restricciones que el acuerdo no permitiría pero que están vigentes”, advierte. Entre ellos, por ejemplo, las fitosanitarias que complican el comercio.

“Tenemos mucha dificultad para acceder a mercados externos porque, como no tenemos acuerdos de libre comercio con otros mercados, pagamos un costo mucho más alto”, asegura Elizondo.

El titular de la CIRA concuerda en que “se espera un proceso de definición sobre cuáles serán las políticas de relaciones internacionales a aplicar, para entender si se desarrollarán o no nuevos acuerdos con otros bloques regionales del mundo. Esto podría empoderar a la Argentina y generar las tan ansiadas exportaciones que necesitamos”.

“El 70% de todo el comercio internacional en el mundo ocurre en mercados que han reducido a cero los aranceles. Y la Argentina solo exporta el 25% de sus productos a ese tipo de mercados. Chile exporta el 95% de los que vende afuera a mercados a los que se les ha reducido los aranceles. Hay que trabajar en una política de internacionalización del Mercosur y de apertura recíproca”, agrega Elizondo.

En cuanto al postergado acuerdo entre la UE y el Mercosur, el bloque europeo reflejó en la red social X la expectativa que tiene a partir del triunfo del candidato libertario. “La UE felicita a Javier Milei por su elección como presidente de Argentina… El gobierno entrante de la Argentina, que asume el cargo en circunstancias económicas difíciles, puede contar con que la UE fortalecerá aún más nuestra asociación para lograr resultados positivos para nuestras sociedades, incluso finalizando lo antes posible las negociaciones sobre el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur”. En esta materia, el presidente de Brasil Lula da Silva, está completamente de acuerdo y también quiere llegar a un acuerdo antes de fin de año.

4- Producción: productos primarios e industria

Según Funes de Rioja, “la Unión Industrial Argentina planteó en el Libro Blanco los grandes desafíos que tiene la industria por delante para crecer, para desarrollarse para el mercado interno, para que el desarrollo sea federal e integrado y para que sea inclusivo para las pymes y para el empleo formal y de calidad. La industria tiene que ser un interlocutor necesario para el desarrollo del país”, afirma.

“Hay que agregar – dice el abogado- que el gran desafío que tiene el país es del mercado externo. La Argentina necesita divisas y la industria, con su valor agregado, puede a los productos primarios agregarles valor para enriquecer al listado de productos que ya se exportan”.

“La situación del país es compleja, hay que lograr la estabilización macroeconómica”, concuerda con el resto de los analistas. “A partir de ahí, se llega a un modelo de desarrollo sustentable sin los ciclos de subidas y bajadas que se vienen dando a lo largo de los años”, estima Funes de Rioja.

Como parte de la voz del campo, la mesa de enlace declaró que el próximo gobierno deberá “abocarse en forma urgente a resolver inflación, atraso y brecha cambiaria, y liberación de los mercados para generar más exportación. Y a continuación, rápidamente, abordar una reforma tributaria integral (derechos de exportación e ingresos brutos y Ganancias), simplificar regulaciones, promover las inversiones a través de la producción y la agrobioindustria con incentivos y reglas claras perdurables”.

Aun así, el panorama no está fácil para el campo. Cristini explica que “los precios de nuestros productos cárnicos vienen bajando, porque el principal comprador, que es China, está haciendo contratos por menores precios. El presidente electo deberá hacer acuerdos y tendrá que conversar con los chinos y con los brasileños, que son nuestros principales clientes. Sobre todo con los brasileños porque allí va una gran parte de nuestras exportaciones industriales. Hay que recordar que no solo cayeron las exportaciones de commodities, sino que cayeron todas las exportaciones en la Argentina. Este año es malo y calculo que vamos a necesitar más que el 2024 para poder recuperarnos”, advierte la economista.

5 – La Hidrovía

Se suponía que el 30 de abril de 2021 iba a ser un antes y un después en la gestión de la Hidrovía, un negocio de US$200 millones anuales, con una nueva concesión a riesgo empresario ya en marcha después de una seria licitación internacional. Pero no. Después de más contramarchas que marchas, el Gobierno decidió ir hacia un esquema de contratación directa a las dos empresas que habían trabajado el dragado y balizamiento de la Red Navegable Troncal (VNT) en su tramo argentino: la belga Jan de Nul, y la argentina Emepa, que conformaron juntos una sociedad llamada Hidrovía SA durante 26 años.

De hecho, tal como publicó La Nación, el dueño de Emepa SA, Gabriel Romero, confesó como arrepentido en la causa de los cuadernos haber pagado una coima de US$600.000 en 2010 para prorrogar la concesión hasta 2021, con el decreto 113/2010.

La licitación es uno de los pendientes de este gobierno, y también resolver el conflicto que se generó especialmente con Paraguay por el cobro de un peaje a partir de este año.

Los desafíos son muchos y necesitan de una economía sólida, con medidas que estimulen a la producción y al intercambio comercial, pero también de una diplomacia profesional, sólida, con un rumbo que vaya más allá del gobierno de turno, y sin traspiés. La mecha está muy corta.

https://www.lanacion.com.ar/economia/comercio-exterior/cinco-desafios-clave-para-el-proximo-gobierno-en-materia-de-comercio-internacional-nid23112023/
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